jueves, 3 de enero de 2013

Galletas de Avena con Chocolate y Arándanos



Mi  mamá viene de una familia mucho más grande que la nuestra- siete hermanos versus los cuatro que somos nosotros,  por lo que sabía perfectamente cómo organizar la compra y la preparación de alimentos para maximizar los recursos y su tiempo en la cocina. Así, cuando hacía salsa de tomates, preparaba una olla enorme de la cual congelaba la mayor parte para días futuros. Y cuando hacía dulces o pasteles, se aseguraba de preparar cantidades  que nos permitieran llevar al colegio y tomar once  unos cuantos días. Logró dominar la técnica de muchas recetas de pasteles y galletas para adaptarlas a la demanda de su populosa familia, con lo que lograba hacer unos bizcochos enormes que nos duraban gran parte de la semana (si mi hermano Francisco no se lo zampaba de un bocado el primer día). Sus recetas eran simples, sin muchos ingredientes, cosa de que su elaboración no resultara excesivamente costosa al momento de multiplicarlas de manera cuasi-industrial como ella hacía. 




Había una receta de éstas que disfrutábamos mis hermanos y yo de manera particular. Eran unas galletas de avena que mi mamá hacia no muy a menudo, pero cuando hacía nos duraban unos cuantos días. Eran unos pequeños bocados crujientes por fuera, algo blandos por dentro y de gran consistencia. La utilidad mayor de las galletas era durante el verano cuando nos íbamos de vacaciones: mi mama horneaba un camión de éstas, las metía en un galletero azul tupperware, y con ella nos mantenía más o menos en orden durante los largos trayectos en coche por el sur de Chile.



Han pasado muchos años desde esos paseos, y en casa ya no hay niños come-galletas ni traga-bizcochos, por lo que no creo que mi mamá las siga preparando  y no sé si recordará la receta aun.
Un día leyendo una edición de la revista Cooking Light (Ene/feb 2010), encontré estas galletas que me transportaron en el tiempo y me recordaron aquellas que hacía mi mamá. El prólogo decía algo como “son excelentes como merienda para mis niños”,  y el aspecto me recordó a mis galletas de la infancia. Viajé mentalmente un rato a la cocina de mi casa en Santiago, por los paisajes que veíamos desde el coche comiendo esas galletas durante nuestros veranos, y los desayunos a pie de carretera con el maletero del coche abierto a modo de cocina exprés, la leche con chocolate y las galletas de avena. Cuando volví de este viaje mental preparé una versión de las galletas de la revista, haciendo mis usuales modificaciones de harina y azúcar. Tuve la (mala) suerte de que mi hermana estaba con nosotros en ese tiempo, con lo que disfrutamos juntas de las galletas recordando las de mi madre, llevamos cada un par de ellas como merienda a nuestras respectivas rutinas, y cuando se acababan, me recordaba como un grillo en el oído que era momento de hacer más (“¡Vale, no quedan galletas!”). 




Las galletas del presente son seguramente un poco más elaboradas que aquellas de mi niñez, pero guardan en su receta rasgos similares. Lo primero, son de avena, lo que en el horno se traduce como una crujiente textura y aportan esa energía esperada en una galletas de batalla, para llevar en la cartera, para merendar en el metro, o con un vaso de leche en una tarde de vacaciones de invierno. Segundo, la receta es fácilmente escalable por lo que si tenéis niños (o hermanas devora-galletas como yo), podéis hacer como mi madre y hornear cantidades industriales que se mantendrán muy bien en un contenedor hermético. Por último, su elaboración es tan simple que no os daréis cuenta cuando ya estén listas para comer.



Como nota final, estas galletas, a diferencia de las de mi madre, llevan chocolate y  arándanos, que aportan textura y sabor. Yo utilizo chocolate 70% troceado irregularmente, pero si queréis, podéis sustituir por chips de chocolate, de leche o de la pureza que os venga mas de gana. Podéis también agregar nueces o almendras para dar más riqueza, pero en ese caso, cortad de manera proporcional los arándanos o chocolate para que la adición pueda sostenerse en la masa.  La receta que os presento os dará unas 16 galletas de 25 gramos cada una. ¿Alguien quiere galletas?

Galletas de avena y chocolate

16 GALLETAS | 15 MINUTOS + 30 MIN. HORNO |FÁCIL
  • 85 g. (2/3 taza) de harina de trigo integral
  • 150 g. (1 ½ taza) de copos de avena
  • ½ cucharadita de sal
  • 90 g. de azúcar moreno
  • 80 g. de mantequilla sin sal, derretida
  • 1 huevo
  • 85 g. de chocolate troceado irregular
  • 50 g. (1/2 taza) de arándanos secos
  1. Precalentar el horno a 150ºC (350F) y preparar la bandeja del horno con silpat o papel de horno
  2. Mezclar en un bol la harina, avena sal y azúcar.
  3. Agregar la mantequilla derretida y mezclar con una espátula
  4. Una vez incorporada la mantequilla, batir ligeramente el huevo e incorporarlo a la masa
  5. Finalmente, agregar el chocolate y los arándanos. Incorporarlos uniformemente.
  6. Trabajando con las manos húmedas (evitará que la masa pegue en las manos) sacar una cucharada de masa y hacer una bolita. Ponerla en la bandeja y aplastarla suavemente hasta alcanzar un centímetro de grosor, aproximadamente. Repetir con el resto de la masa, disponiendo las galletas en la bandeja sin que se toquen.
  7. Hornear por 30 minutos o hasta que estén doradas.
  8. Retirar del horno y enfriar en una rejilla antes de guardar.
-v

2 comentarios:

  1. QUE RICO!!!!
    A ver si consigo que esta sea la primera receta de Ana este 2013 :)

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  2. Vaaaaleeee, todo sea por esa mitja!!! vengan para acá esas exquisiteses!!! ñam ñam ñam

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