sábado, 22 de diciembre de 2012

Cola de Mono



He estado postergando la entrega de esta receta por un tiempo. Me pasa frecuentemente: en un afán perfeccionista, tiendo a dilatar la realización de cosas- llámese recetas, trabajos, proyectos del hogar, etc, esperando completar otras tareas- a lo mejor del todo prescindibles, para que esas cosas sean (o queden) como las he imaginado en mi cabeza. Así, alguna vez que no he querido poner un cuadro por pintar la pared primero, y que se queda sin cuadro y sin pintar por no encontrar el color correcto, o ahora último, no avisar a mi hermano de que nos había llegado su postal de navidad por querer sacarle una foto en el árbol- cosa que nunca hice. Ni la foto ni avisar.

Bueno, la cosa es que la receta que os presento tenía una serie de tareas que tenía que realizar antes para que tuviera el valor emocional que tiene hacerla y contárosla.  Una de ellas era averiguar el origen de tan curioso nombre para una bebida. ¿Cola de mono? Algunos pensaréis que se hace a base de hervir una cola de mono y de ella hacer algun tipo de brebaje. No. Un poco de investigación googleana nos lleva a descubrir que el Cola de Mono- o mejor dicho Colemono, es una bebida en honor al expresidente chileno Manuel Montt, cuyos amigos le escondieron su revolver cole para evitar que se fuera de una fiesta. Al parecer, el hecho de que no se fuera fue origen de la inventiva coctelera.  Otras historias cuentan que el nombre viene de embotellar la bebida en botellas de Anis del Mono, que era muy popular en esos tiempos en Chile. De cualquier manera, la historia esta ligada a la cultura popular chilena en casi todas sus versiones; una bebida para beberla en grupos, en fiestas- y en especial, en Navidad.



El Cola de Mono se toma frío, con un trozo de pan de pascua (una especie de Panetonne chileno) en las tardes de los calurosos meses de verano y tambien en medio de las celebraciones de fin de año. Y es que  en Chile la navidad y año nuevo se reciben entre dias de sol y playa, aunque papa noel nunca lleva una muda de ropa cuando se pasa por allí. En mi casa la preparaba mi mamá, y el olor de las especias infusionando en una olla eran siempre señal de que había llegado la navidad. Ella aprendió la receta  de mi abuela, cosa que me lleva a la segunda tarea que me habia encomendado para darosla a conocer.


Azucar moreno, café, canela y clavos de olor. El aroma de mi Colemono.

La descripción de la receta fue un dolor de cabeza para mi abuela. ¡No porque no se acordara! Vaya, ya quiero yo llegar a la octava década con la salud y vitalidad de mi abuela- que no puedo evitar comentar, es una tremenda bailadora de tango. No fue por senilidad ni olvido, sino por la dificultad de describir paso a paso algo que ella lleva preparando de manera intuitiva durante años. Da un suspiro, trata de crear una secuencia lógica de pasos en su cabeza, y comienza lentamente a comentar “Lo primero, el aguardiente es la clave… pones a hervir unos palos de canela con clavos de olor y azucar… como para dos litros de leche… una o dos tazas de azucar, a tu gusto… entonces haces un jarabe que dejas en la nevera. Y cuando vayas a servir, combinas la leche bien fría con café instantáneo, el jarabe y el aguardiente… tambien a tu gusto. El chiste es que esté bien frio y la clave el aguardiente”


Dos tipos diferentes de canela, cada una con su aroma. A la derecha, canela traida desde Egipto, a la izquierda, Canela de Catalunya. No he podido averiguar los nombres científicos de las diferentes variedades.

Yo iba apuntando inconsientemente mientras combinábamos la receta con otros temas, y tengo subrayado varias veces lo de leche fría y  aguardiente. “Aunque tambien le puedes hechar un chorrito de brandy, que queda bueno”. Apuntado también. Yo le comento que me acordaba de aquel jarabe de canela y clavos de olor que yo usaba a escondidas para echarle a la leche de la mañana (¡que rico era!) a lo que ella reflexiona “nosotros lo hacíamos así porque la leche de antes no estaba pasteurizada y se estropeaba, pero yo creo que podrías infusionar la leche directamente con la canela y los clavos de olor (...)”



Con todos los apuntes en mano, me fui a la cocina y comencé a pensar cómo proceder.  Con la precisión emocional de mi abuela para lo de las cantidades, sabía que dependía de mí el resultado de mi Colemono. Tendría tambien que variar ligeramente los ingredientes para utilizar los que tenía a mano, y también quería probar de infusionar la leche directamente. Con estas reflexiones me lancé a hacer una versión de la cola de mono, que mantenia en esencia los aromas de aquella que bebí en Chile, pero que tenía tambien parte de mi. 

Y eso es lo que os presento. La prueba de fuego fue el cumpleaños de mi suergra, donde una decena de chilenos lo probaron para dar el visto bueno. ¡Y prueba superada!-entre chilenos, y oriundos de Barcelona. Asi que no tenéis excusas.Es realmente sencillo de preparar y es una excelente bebida para estas fiestas.

Espero lo disfrutés. Felices fiestas.

Cola de Mono

10 PERSONAS | 30 MIN | FÁCIL
  • 2 litros de leche entera
  • 2 palos de canela
  • 9 clavos de olor
  • 120 gr de azúcar moreno (o blanca)
  • 2 yemas de huevo
  • 100 ml de café intenso
  • 200 ml de aguardiente 

  1. Es mejor hacer la preparación un día antes.
  2. En una olla de 4L, poner la leche, el azúcar y las especies. Hervir por 30 minutos desde que suelta el hervor.
  3. Batir las yemas de huevo. Extraer 100 ml de leche infusionada y diluir las yemas. 
  4. Agregar la mezcla de yemas al resto de la leche. Hervir por dos minutos mas, revolviendo constantemente.
  5. Una vez fuera del fuego, agregar el café y embotellar.
  6. Despues de media hora, agregar el aguardiente.
  7. Servir bien frío, acompañado de Panetonne o Pan de Pascua.

2 comentarios:

  1. jajaja me encanto esta receta y sobre todo la part de que te olvidas de agradecer a tu hermanito por la tarjeta :P

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