jueves, 24 de septiembre de 2015

Pastelitos de Guayaba y Queso




Probablemente lo que más me duele de no vivir con mi familia en Puerto Rico es estar tan lejos de dos (tres ahora con la Amanda) de mis mujeres favoritas: mi mamá y mi hermana. Si bien hablamos por teléfono bastante seguido entre las tres, cuando viajamos con el Patri (y ahora la Amandita) a la Isla del Encanto aprovechamos el tiempo al máximo para estar las tres juntas, ya sea en la cocina, en la playa, o de tiendas probándonos ropa, mucha ropa. Las conversaciones que discurren en estas horas son bastante triviales, quizás sobre lo que pasó ayer, de lo que tiene que hacer la chica en el trabajo ese mismo día, o de alguna historia del vecindario de la casa de mi mamá, que parece novela. ¡Hay tiempo hasta para pelearnos! Porque mi mamá aumenta su histeria arriba de un coche a medida que pasan los años, y mi hermana afianza mi modo boricua de conducción temeraria también con el pasar de los años.


Pero claro, me duele porque a pesar de aquellos momentos, el día a día, no estamos juntas.

Y así, en un abrir y cerrar de ojos, mi hermana se casó, ha llevado negocios, dirige equipos de trabajo, sabe de plantas, árboles y animales de corral y eso no sé cuándo lo aprendió. Tiene sus recetas propias, su modo de hacer, tiene experiencias de vida que usa como ejemplo para explicarme cosas y habla con una propiedad sobre algunos temas que no me queda otra que encontrarle toda la razón. Mi hermana pequeña hace tiempo que dejó de ser pequeña, eso lo sé, pero ahora también es una mujer adulta, sensata, de la cual busco su oído y sus consejos. Tengo mucha suerte de tenerla, aunque- por mala suerte, lejos. Pero como somos hermanas, podemos hacer esas cosas como hablar de burradas cuando estamos juntas y dejar los temas trascendentales para cuando son necesarios. Porque siempre está ahí, aunque no esté aquí.



En el día de su cumpleaños, quisiera compartir en el blog una de aquellas recetas de ella, que no tiene origen en ninguna tradición familiar y es pura influencia caribeña… y resultado de negocios. Los pastelitos de guayaba- los famosos “quesitos”, son un reclamo indiscutible en cualquier cafetería del caribe, ya sea Cuba, Puerto Rico, o la pequeña Habana de Miami. La Loli, que llevó su propio café en San Juan hasta que decidió mudarse al campo, tenía también sus “quesitos” caseros que causaban sensación, por lo que quise que me ensañara a hacerlos y así traer este manjar al otro lado del atlántico.




Mi hermana ya me había advertido, pero la verdad es que hacer estos pastelitos no lleva nada de tiempo. Ella llegó esa mañana a las 7 AM para cocinar y volver a la oficina a las 9:30, y a pesar que no alcanzó a probarlos, los dejamos en el horno justo para cuando ella se fue. Se trata de estirar una masa de hojaldre, cortarla en cuadraditos, y rellenar de queso crema batido y un trozo de dulce de guayaba. Este dulce es muy similar al dulce de membrillo y fácil de encontrar en cualquier supermercado con productos latinos, aunque el de membrillo funciona como muy buen sustituto. Una vez relleno, se cierra delicadamente en diagonal y se lleva al horno para que se infle y ponga dorado.

¡Y a comer así, recién sacados del horno!



Los pastelitos de Guayaba son una delicia, el relleno es untuoso y dulce que cuando se hornea se sale seductoramente por las puntas del pastelito, el queso contrasta muy bien con el dulzor del dulce de guayaba y la masa crujiente le da aire y volumen a cada bocado. De lo fácil que es, os recomiendo que lo hagáis para una mañana de café con la familia o en un brunch con los amigos, tan de moda en Barcelona estos días.


Espero que los disfrutéis. Yo por mientras me quedo mirando las fotos de esa mañana que pasamos juntas cocinando, que es al final no más que un trocito de recuerdos de una larga y hermosa historia de amor entre dos hermanas que se tienen la una a la otra para siempre.

Feliz cumpleaños hermanita.

Pastelitos de Guayaba y Queso

12 UNIDADES | 30 MIN | FACIL

  • 230 gr de masa de hojaldre (una hoja)
  • 200 gr de queso crema
  • 200 gr de dulce de guayaba
  • 150 gr de azúcar
  •  1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 clara de huevo
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  1. Batir el queso con la mitad del azúcar y la cucharada de vainilla hasta que quede cremoso.
  2. Cortar el dulce de guayaba en tiras de 1x5 cm, aproximadamente. Reservar.
  3. Estirar la hoja de hojaldre con un rodillo hasta conseguir un cuadrado de 40x40cm aproximadamente. Para que no se pegue en la superficie, espolvorear harina blanca en la superficie de trabajo y sobre la masa. Cuidar de que no se caliente mucho y trabajarla rápido desde que sale de la nevera.
  4. Esparcir el resto de azúcar sobre la masa estirada y pasar el rodillo suavemente para incrustarla en la masa.
  5. Cortar la masa en doce cuadrados de 10x10.
  6. Poner una cucharada de queso en cada cuadrado, esparciéndolo en diagonal, como muestran la figura más abajo. Encima, colocar un trozo de guayaba, también en diagonal. Cerrar el hojaldre en diagonal, superponiendo dos puntas no adyacentes de la masa. Presionar fuerte los cierres y sellar con clara de huevo para que no se abra al hornearse.

  1. Aplicar una última capa de clara de huevo sobre los pastelitos. Rociar con azúcar moreno la superficie y meter al horno por 20 minutos o hasta que suban y se doren ligeramente.
  2. Servir tibios con un buen café con leche.
-v



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