martes, 6 de junio de 2017

Lasaña de Berenjenas con Deliciosa Salsa de Tomates



Que levante la mano quien no crea que la salsa de tomate de su madre (o abuela, vale) es la mejor y más sabrosa de todas. No importa qué ingredientes lleve o si era comparada y recalentada en casa para combinar con los espaguetis, aquel plato de pasta con tomate de casa siempre es único e irreproducible. Cuántas veces he oído decir "los macarrones con tomate de mi mamá son los mejores!" o "están buenos estos espaguetis, pero los que hacía mi abuela..." ( léase incluso cenando en un restaurante en el corazón de la Toscana).



Yo no soy la excepción. Cuando éramos pequeños, un plato que solía estar cada martes en la mesa a la hora de la comida eran unos espaguetis con salsa de tomate y queso Parmesano rallado. La salsa la hacía mi madre con tomate triturado crudo, carne molida y una serie de verduras que después de cocinadas eran invisibles. El resultado era siempre una salsa consistente, con un balance perfecto entre acidez y dulzor, que cubría la pasta y dejaba a la vista sus trocitos pequeños de carne. Nosotros devorábamos aquel plato cubriéndolo encima con todo el queso rallado que la mamá nos dejaba poner (porque "¡hey!, no es la última cena") y con todas las ganas que un niño en crecimiento puede tener.


Pero claro, al momento de pedirle la receta, ella hace su tradicional uso del sistema métrico "mamá" y me lista los ingredientes de la manera: "un poco de esto, un puñado de esto otro..."



Por muchos años recurrí a diferente bibliografía para encontrar una receta que fuera sabrosa y rápida de preparar para poder introducirla en el repertorio semanal de las comidas y cenas casa. Debo aditir que me constó, porque nunca conseguía que me quedara como la de ella.

Después de mucha experimentación, he llegado a una receta de la que me siento muy orgullosa... orgullosa hasta el punto de pasar la lengua por la cuchara y raspar los pegados de la olla antes de lavarla.

En serio, está deliciosa.

Y es muy fácil de hacer.

Así que ya tenéis salsa para vuestra ración semanal de macarrones :)


Como todo buen guiso, la base de esta salsa se sustenta en un sabroso sofrito que al hacer chup chup un rato, otorga  a la salsa una complejidad extraordinaria. Los ingredientes clave de esta salsa son una cebolla que freímos con paciencia sin que se queme, apio y un puñado (5g, para ser exactos) de  setas deshidratadas trituradas junto con el ajo. Ponemos también zanahoria que le dará dulzor y consistencia a la salsa, y para aromatizar usamos una hoja de laurel que complementa perfecto con el aroma de las setas deshidratadas. Todo esto hace chup-chup con un tarro de tomate triturado por unos 30 minutos. El resultado es una salsa de sabor profundo, con un toque ácido pero dulce y con la consistencia perfecta para bañar cualquier pasta o plato que se precie. Si tenéis más tiempo, podéis dejar la salsa cociendo a fuego bajo aún mas tiempo: la verdad es que entre más tiempo está al fuego, más rica queda.


Yo he escogido montar mi famosa lasagna de berenjenas para usar esta salsa, un plato que venía más inspirado en la lasagna de mi madre que en la melanzane parmigiana de los italianos, y vaya fue mi sorpresa cuando la ví en un restaturante la primera vez. Lo "bueno" de mi lasagna es que no lleva ni pasta ni bechamel, sino que unas gruesas láminas de berenjenas asadas y queso ricota (o mató). Sería bastante "virgen" si no fuera por la cantidad de queso que lleva, pero el pecado se justifica cuando pruebas un bocado de esta delicia.


Ensamblar este plato es lo más rápido del mundo para un plato así de elaborado: mientras la salsa se cocina, cortamos y asamos las laminas de berenjena en una sartén o grill (como el mío), y luego, con la salsa lista, montamos capas de berenjena, ricota, salsa y algún queso para fundir como el chedar. Luego unos 30 minutos de horno y otros 15 de reposo, y luego ya por fin a comer un trozo de lasagna con un poco de cebollino encima. Qué os parece?



Os animo a prepararla. Los carnívoros no extrañaran la carne ni los amantes de la pasta extrañaran algo de masa.

LASAGNA DE BERNEJENAS CON DELICIOSA SALSA DE TOMATES

4 PERSONAS | 1 HORA | MEDIO DIFÍCIL 
Deliciosa Salsa de Tomates
  • 400g de tomate triturado
  • 400ml de agua
  • 1 cucharada de pasta de tomate
  • 2 zanahorias
  • 1 cebolla
  • 1 penca de apio
  • 3 dientes de ajo
  • 5g. de setas deshidratadas (alrededor de una cucharada)
  • 1 hoja de laurel
  • 80ml de vino blanco
  • 1/2 cucharadita de sal
  • Pimienta
  1. Para preparar la salsa, picar la cebolla y sofreirla hasta que se dore ligeramente, unos dos minutos. 
  2. Picar juntos (con un triturador de alimentos) la zanahoria, el apio y las setas y agregarlos al sofrito. Sofreir por dos minutos más.
  3. Agregar el vino y la hoja de laurel.
  4. Una vez evaporado el vino, agregar el tomate triturado y el agua usando como medida el mismo contenedor del tomate para arrastrar todo el contenido. Salpimentar.
  5. Llevar a ebullición y dejar cocinar con tapa por unos 30 min a fuego bajo, revolviendo cada 10 minutos la base para que no se queme. 
  6. La salsa ha de tornarse mas oscura y espesa, y estará lista cuando pueda cubrir una cuchara de palo o cuando la zanahoria se deshaga al aplastarla con la cuchara. 
  7. Reservar hasta el momento de montar la lasagna.
Lasagna de Berenjenas con Salsa de Tomates
  • 0.5l de salsa de tomates (ver receta anterior)
  • 4 berenjenas de igual tamaño
  • 150 g. de queso mató o ricota
  • 250 g. de queso chedar/gouda
  • 20ml de aceite de oliva
  • Cebollino para servir
  • Precalentar el horno a 200ºC
  1. Lavar y cortar las berenjenas longitudinalmente para crear láminas de 1cm de grosor, aproximadamente.
  2. Pintar las láminas de berenjenas con aceite por ambos lados y esparcir una pizca de sal en cada una.
  3. Asar las berenjenas en un gril o una sartén a fuego alto hasta que su carne se torne un poco transparente y se ponga blanda al tacto con un tenedor, alrededor de cuatro minutos por lado. Este paso es importante ya que deshidrata las berenjenas para que luego no suelten su líquido en el horno. Hay que asegurarse que se ablandan por completo, si queda dura en este paso, el agua de su carne se saldrá luego en el horno, diluyendo la salsa de tomates. 
  4. Una vez asadas todas las berenjenas, procedemos a montar la lasagna. Ponemos en una fuente de (20x15 aprox) una capa de berenjenas bien juntas unas con otras. Esparcimos por encima un tercio del queso mató, luego un tercio de la salsa de tomates y finalmente un tercio de queso chedar. Repetimos la operación dos veces más, para tener tres capas de berenjena.
  5. Poner en el horno por 30 minutos, o hasta que el queso comience a dorarse.
  6. Sacar del horno y dejar reposar por 15 minutos antes de cortar.
  7. Cortar la lasagna en cuatro porciones y servir con cebollino recién picado.







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